viernes, 9 de abril de 2010

fuego azul

y tú eres más como fuego… esa encantadora dualidad con la que te muestras ante mí que a veces me confunde… que en tu esencia tranquila te puedes manifestar, de tantas muchas formas que ya no sé interpretar… te veo azul, brillante, hipnotizante, con ese vaivén apacible, como el círculo azul que suelo ver al cocinar… no eres luz de vela, pero aún así danzas, a un ritmo constante, conocido ya, confiable, predecible…

es como si pudiera saber cómo actuarás, y me dieras el poder de apagarte, de encenderte, con sólo tocarte, mirarte, oírte… y no sé si te divierte aún más, o ni tú lo notas, pero dejas escapar ese tinte naranja, el mismo que se quema, que intoxica, que se muestra rebelde e impredecible.

Y eres fuego de noche, cuando todo está oscuro, tan oscuro que no puedes ver que hay delante, apareces cálido y sorprendente; sacas de la rutina, rompes con paradigmas. Protagonista invisible en el día… esperas paciente el momento de entrar en escena, dejas que otros continúen con su trillada obra, contemplándolo todo; armando un rompecabezas mental que no termino de entender… creas el diseño perfecto para este desenlace teatral…

Tal vez soy luz de vela, o una cascada… danzarina, estruendosa, inquieta, destructora; al igual que tú, luz naranja de fuego azul… te presentas irreverente, desafiante… sé que puedes dañar… me enseñas flashazos de lo que podría ser… caótico, violento, irascible… y al mismo tiempo me dejas ser yo quien te domine. Tan diferentes y tan parecidos, capaces de calmar el alma con una caricia… de robar lágrimas de impotencia… y al final, lo que me atrapa es ver tus puños apretados contra el volante, con el corazón un poco herido, con la decisión visible en tu rostro… y en tres segundos, me sacas una sonrisa… imposible seguir disgustada cuando sé que tienes esa mirada aún si no volteo a verla, con una súplica de tregua… me matas de ternura, y no quiero que lo sepas, me desarmas y no queda más que ser tuya

Una con doce minutos de la madrugada
Seis de abril del dos mil diez

viernes, 2 de abril de 2010

No demasiado, lo suficiente

No puedo evitar sonreír un poco, a veces me da miedo, no demasiado, el suficiente… creo que esa frase se me está volviendo costumbre… en verdad todo parece tan diferente ahora, no sólo por ti, por mí, por la vida en sí; es como si con cada día el mundo por fin cobrara sentido y girara de una forma más similar al latido del corazón… o al menos, al mismo ritmo que mi locura interna, y eso es mucho decir!.

Hay algo que debo confesar, he llegado al punto en que nuevamente me siento un poco perdida, no de esa manera en que sueles tener un final fatalista, cuando dejas de lado cierta perspectiva y olvidas la razón… es más bien, de la forma en que simplemente sabes que has caído, jaja… creo que eso tal vez sea bueno, no lo sé, todo se equilibra, todo es sencillo, natural, y al mismo tiempo tan complicado.

No sabría decir en qué momento pasó, digamos que empezó sin saberlo siquiera los dos, ni tú, ni yo; y en esta ocasión hablo en un sentido más literal que las típicas frases de “se dio sin buscarlo”, o “fue el destino”.
No, realmente creo que empezó sin saberlo… haciendo una retrospectiva de nuestro encuentro: una serie de coincidencias, que, si miro hacia atrás, diría sin dudar que el origen fue hace casi cinco años; y no porque en ese momento nuestros caminos tuvieran que mezclarse, simplemente comenzaron a conectarse los puntos necesarios para que ahora, tanto tiempo después, por fin se cruzaran nuestras vidas.

Tú en tu mundo y yo en el mío. Vivimos cada uno experiencias que nos habrán marcado; y no soy muy afecta al pasado; debo admitir que antes sí, era una fanática irremediable de aferrarme a todo lo que en algún momento hizo de mi existencia algo especial, algo trascendente...
Y ahora... creo que en parte, se le llama madurar, eso que te obliga a abrir bien los ojos y dejar de ver las cosas como fueron para empezar a verlas como son…
Y es así, como justo aquí, puedo decir que el pasado lo valoro por una sola cosa… no me interesa conocer el tuyo, soy demasiado dramática para ello, pero doy gracias por lo que hayas vivido, porque sé, que sin duda alguna, te hizo ser lo que eres... tal cuál te muestras frente a mí.

Y sí, al igual que tú, hay tantos detallitos tontos que me encantan, te he dicho varios, el más reciente: que puedas ser el estereotipo social que sirve para cambiar focos y poner taquetes!, y aún más que eso, me puede encantar que tomes a broma si digo que eso es sexy, aún no sé si en verdad todos esos comentarios los percibes con sarcasmo o sólo finges, jaja, sea como sea me encanta…

Así que… qué haremos ahora?, como inicié diciendo, no puedo evitar sonreír, ya lo sabes, mi humor bizarro, sentirme una mala influencia con mis lindos modos… lo lamento, muy tarde para huír, creo que fuiste muy fácil…

una cincuenta y dos am
dos de abril del dos mil diez