martes, 29 de junio de 2010


Y sentada ahí, en el asiento del copiloto me niego a seguirlo haciendo, a mirarte sin verte ahí, tan perfecto en mi vida... pareciera que hubieras estado siempre en ella.

Contemplando mi foto particular, esa composición perfecta, sin reglas, sin premeditación... se captó el momento!!, simplemente todo se coordinó para congelar ese instante, en una serie de imágenes k no logro sacar de mi mente; es como si el tiempo no marcara nada más que el ahora y fluyera en cámara lenta. La luz llenando el espacio, iluminando un poco tu cabello, y tus ojos brillando, concentrado en el tráfico, con las manos en el volante.

Me declaro superficial, y agradezco al cielo que seas un conductor tan responsable, para mantener la mirada al frente, y permitirme observarte libremente, sin preocuparme porque me sorprenda, descubierta de estar absorta en tí... en cómo tus brazos un poco bronceados se ven tan sexys cuando cambias de velocidad, o la forma en que el cinturón de seguridad me obliga a pensar en lo bien que te lucen las camisas; por no mencionar por supuesto lo importante de esos jeans que se te pegan a los muslos mientras pisas el acelerador...

Aunque, debo admitir que no hay nada mejor que esas notas musicales que llegan directo al corazón, cuando alguna tontería que digo o hago te hace reír; la manera en que imitas al conejito de haiiiawatha cuando un pekeño amarillo se cruza en el camino y me pegas antes que yo a tí... sentir tu mano tomando la mía, o un pekeño lick en la mejilla.

El te amo se queda corto, tal vez sea más acertado un te siento, te veo, te llevo en mí.

una cincuenta y uno am
treinta de junio del dos mil diez

lunes, 31 de mayo de 2010

doce días ...


Y en la cotidianeidad de un beso, aún siendo el más deseado
el abstenerse por completo, podría hacerlo aún más preciado :)
honey cake

primero de junio del dos mil diez
doce cincuenta y dos am

sábado, 22 de mayo de 2010

tonto


tonto

Y qué esperas que te diga?, si no me atrevo a expresar nada porque sé que sonará cursi y tan trillado ya, a veces me río un poco de mi incongruencia, porque deseo saber todo lo que pasa por tu mente y cuando es mi turno de decir algo, me quedo callada, tanto k decir y no encuentro las palabras… te lo he dicho tantas veces. Tal vez por eso amo la música tanto como a la vida misma, porque pareciera que alguien más plasmó en palabras, ritmo, melodías todo lo que yo siento y llevo en mí.
Y qué si no puedo decirte algo más que “eres mi vida”?, porque así es, sé que lo sabes, y te odio por eso!; y también sé que sabes que cada vez que te lo digo, que te odio, que me caes mal, es porque no logro comprender que sean así las cosas.
Me da risa, me da pena y lo sabes!, tan conocedor de lo que pasa!, maldito perfecto! Eres un ser bizarro de mi mundo loco y enfermo; eres como un arlequín que me llenas de alegrías y me miras con tu eterna sonrisa de una mente retorcida. Y ahora mismo activo mi escudo, pudiendo escribir todo lo dulce y lindo que eres y lo mucho que provocas en mí, me aferro a palabras que me protegen de sentirme vulnerable ante ti, pero así es esto no? un juego de sonrisas y mordidas, cómo podría ser si no es así? Equilibrio.
No quiero detenerme a pensar, esa es la verdad, disfruto cada instante de una forma tan inesperada… es justo ahora en que la frase “el tiempo es relativo” cobra un verdadero significado: aquí estamos, haciendo planes que otros no se atreven aunque hayan compartido toda una vida, y yo lo llevo en mi mente cada segundo, ahí, escondido entre trabajo y salidas, pero ahí; en ocasiones se hace presente de forma más tangible cuando lo hablamos, siempre presente.
A veces me da miedo estar cegada ante lo evidente, pero prefiero pensar que estoy cegada ante la magnitud de lo perfecto. Y tampoco quiero pensar cuando estoy contigo, es como una defensa natural, creo que no podría soportarlo… si fuera consciente cada momento a tu lado, no podría dejar de reír, o sentirme apenada ante todo lo que pasa, ante lo perdida que estoy en ti, la confianza que te tengo, lo mucho que me dejo llevar, simplemente por todo lo que me haces sentir.
¿Te fundes en mí o yo en ti?, dímelo tú, yo ya estoy perdida.

veintidos de mayo del dos mil diez
once treinta y cinco pm

viernes, 9 de abril de 2010

fuego azul

y tú eres más como fuego… esa encantadora dualidad con la que te muestras ante mí que a veces me confunde… que en tu esencia tranquila te puedes manifestar, de tantas muchas formas que ya no sé interpretar… te veo azul, brillante, hipnotizante, con ese vaivén apacible, como el círculo azul que suelo ver al cocinar… no eres luz de vela, pero aún así danzas, a un ritmo constante, conocido ya, confiable, predecible…

es como si pudiera saber cómo actuarás, y me dieras el poder de apagarte, de encenderte, con sólo tocarte, mirarte, oírte… y no sé si te divierte aún más, o ni tú lo notas, pero dejas escapar ese tinte naranja, el mismo que se quema, que intoxica, que se muestra rebelde e impredecible.

Y eres fuego de noche, cuando todo está oscuro, tan oscuro que no puedes ver que hay delante, apareces cálido y sorprendente; sacas de la rutina, rompes con paradigmas. Protagonista invisible en el día… esperas paciente el momento de entrar en escena, dejas que otros continúen con su trillada obra, contemplándolo todo; armando un rompecabezas mental que no termino de entender… creas el diseño perfecto para este desenlace teatral…

Tal vez soy luz de vela, o una cascada… danzarina, estruendosa, inquieta, destructora; al igual que tú, luz naranja de fuego azul… te presentas irreverente, desafiante… sé que puedes dañar… me enseñas flashazos de lo que podría ser… caótico, violento, irascible… y al mismo tiempo me dejas ser yo quien te domine. Tan diferentes y tan parecidos, capaces de calmar el alma con una caricia… de robar lágrimas de impotencia… y al final, lo que me atrapa es ver tus puños apretados contra el volante, con el corazón un poco herido, con la decisión visible en tu rostro… y en tres segundos, me sacas una sonrisa… imposible seguir disgustada cuando sé que tienes esa mirada aún si no volteo a verla, con una súplica de tregua… me matas de ternura, y no quiero que lo sepas, me desarmas y no queda más que ser tuya

Una con doce minutos de la madrugada
Seis de abril del dos mil diez

viernes, 2 de abril de 2010

No demasiado, lo suficiente

No puedo evitar sonreír un poco, a veces me da miedo, no demasiado, el suficiente… creo que esa frase se me está volviendo costumbre… en verdad todo parece tan diferente ahora, no sólo por ti, por mí, por la vida en sí; es como si con cada día el mundo por fin cobrara sentido y girara de una forma más similar al latido del corazón… o al menos, al mismo ritmo que mi locura interna, y eso es mucho decir!.

Hay algo que debo confesar, he llegado al punto en que nuevamente me siento un poco perdida, no de esa manera en que sueles tener un final fatalista, cuando dejas de lado cierta perspectiva y olvidas la razón… es más bien, de la forma en que simplemente sabes que has caído, jaja… creo que eso tal vez sea bueno, no lo sé, todo se equilibra, todo es sencillo, natural, y al mismo tiempo tan complicado.

No sabría decir en qué momento pasó, digamos que empezó sin saberlo siquiera los dos, ni tú, ni yo; y en esta ocasión hablo en un sentido más literal que las típicas frases de “se dio sin buscarlo”, o “fue el destino”.
No, realmente creo que empezó sin saberlo… haciendo una retrospectiva de nuestro encuentro: una serie de coincidencias, que, si miro hacia atrás, diría sin dudar que el origen fue hace casi cinco años; y no porque en ese momento nuestros caminos tuvieran que mezclarse, simplemente comenzaron a conectarse los puntos necesarios para que ahora, tanto tiempo después, por fin se cruzaran nuestras vidas.

Tú en tu mundo y yo en el mío. Vivimos cada uno experiencias que nos habrán marcado; y no soy muy afecta al pasado; debo admitir que antes sí, era una fanática irremediable de aferrarme a todo lo que en algún momento hizo de mi existencia algo especial, algo trascendente...
Y ahora... creo que en parte, se le llama madurar, eso que te obliga a abrir bien los ojos y dejar de ver las cosas como fueron para empezar a verlas como son…
Y es así, como justo aquí, puedo decir que el pasado lo valoro por una sola cosa… no me interesa conocer el tuyo, soy demasiado dramática para ello, pero doy gracias por lo que hayas vivido, porque sé, que sin duda alguna, te hizo ser lo que eres... tal cuál te muestras frente a mí.

Y sí, al igual que tú, hay tantos detallitos tontos que me encantan, te he dicho varios, el más reciente: que puedas ser el estereotipo social que sirve para cambiar focos y poner taquetes!, y aún más que eso, me puede encantar que tomes a broma si digo que eso es sexy, aún no sé si en verdad todos esos comentarios los percibes con sarcasmo o sólo finges, jaja, sea como sea me encanta…

Así que… qué haremos ahora?, como inicié diciendo, no puedo evitar sonreír, ya lo sabes, mi humor bizarro, sentirme una mala influencia con mis lindos modos… lo lamento, muy tarde para huír, creo que fuiste muy fácil…

una cincuenta y dos am
dos de abril del dos mil diez

viernes, 12 de marzo de 2010

vacía

Acabo de ver en la tele una frase que sencillamente no puedo sacar de mi mente: “fé es creer en algo que no puede comprobarse, pero cuando la duda aparece, la fé se desvanece y el miedo comienza a ocupar su lugar”.

Creo que la fé es un concepto muy fuerte y difícil de explicar; la fé, a mi forma de ver las cosas, la creamos cuando necesitamos algo más grande que nosotros, cuando la vida amenaza con hacernos caer.

Es algo más fuerte que tú o yo; la fé en sí, parte de la misma duda, y es esa misma duda la que la puede destruir.

La fé es producto en sí de ese miedo, o de amor… por amor creemos ciegamente… tenemos fé; por miedo, nos aferramos a creer, necesitamos desesperadamente tener fé.

Detrás del miedo siempre hay amor.
Detrás del amor siempre hay miedo.

Si tengo miedo a perderte es porque te amo.
Si te amo, mi más grande miedo siempre será perderte.
Más allá de que algo malo pueda pasarme a mí, siempre temeré perderte a ti. Siempre temeré que esa sonrisa tuya deje de sonreírme a mí.

Entonces, fé, duda, miedo, amor… parecen ser todas una sola cosa, las unas crean a las otras; y por unas… se destruyen las otras.

Tiene sentido? Encuentras sentido alguno en mis palabras? Eso espero. Espero que tenga sentido. Porque el único que tiene el estar hoy a las 9 en punto en mi reloj, escribiendo sin control, sin detenerme a pensar, es el miedo a perderte; la duda que me corroe; la fé que se desvanece; y el amor que te tengo…

Intenté ir a la cama a las 8 de la noche, cuando tras un eterno día que parecía no acabar, amenazó con finalizar sin un rastro tuyo.

La duda siempre ha sido mi peor pesadilla, la paciencia no es lo mío… al menos no cuando la incertidumbre me asalta y un torbellino de posibilidades me invade con ideas cada vez más dolorosas, que se abalanzan sobre mí, una tras otra.

Me siento morir, no logro calmar mi ansia y no resisto el tener que fingir que estoy bien. Finalmente me rindo y me encierro en mi cuarto; alego cansancio y me voy a ocultar… nunca es agradable que te vean llorar, no es justo y la angustia ajena solo empeora la mía; y ahora el dolor invade incluso mi pecho.

Enciendo la tv y trato de concentrarme en una de esas series que normalmente me resultan tan emocionantes y entretenidas, pero ahora las encuentro tan increíblemente realistas, que me siento parte de la historia; bien podría ser la protagonista a la que una racha de mala suerte la vuelve el blanco de todas las miras y todo le sale mal.

Sin embargo, lo más asombroso, lo que siempre ha llamado mi atención es el aparente vacío que llega después. Es ese momento de aparente calma en que me siento perdida en mí. Cuando mis ojos se secan, las lágrimas desaparecen y el dolor se va. Es como si una fuerza indescriptible sacara toda emoción de tu cuerpo y sólo dejara un oscuro, eterno, interminable, incomprensible vacío. Un vacío donde no estás tú. Es como que todo se detiene y nada tiene sentido, el amor, tu imagen, mis recuerdos, todo se ha ido. Nada tiene sentido, pero nada necesita tenerlo. Simplemente parece que mi mente está en blanco, es algo impresionante pues siempre parece haber algo… menos ahora. Un instante en que me calmo y de repente todo parece estar bien.

Pero no me engaño, la experiencia me ha dejado saber que este instante dura poco, por más que me aferro a él e intento alargarlo con todas mis fuerzas, es como el ojo del huracán, que en medio del caos se detiene y hay unos pocos segundos de increíble calma, cuando todo se está quieto, no hay ni una brisa, ni un poco de viento, ni un ruido… sólo para que tras esos increíbles segundos, regrese todo con más fuerza y termine de destruirlo todo.

Tal vez así es mejor. Si te vas de mí. Porque ya no puedo más con estos ojos de huracán…


Catorce de septiembre del dos mil ocho
Nueve en punto de la noche

seguir

Ahora soy yo kien no entiende... estuve tanto tiempo caminando por caminar, seguía pasos de otras personas, deambulaba por un camino muy pisado ya.. la gente iba y venía y yo sólo quería seguir, sin importar el destino, el comienzo, no kería detenerme a saber qué pasaba, ni el motivo por el ke debía caminar, a mi alrededor todo era tan confuso y doloroso, ke pasaba el tiempo y no me detenía a pensar.
Era más fácil seguir caminando, dejando ke de vez en cuando la gente se tropezara conmigo, con el tiempo justo para apenas decir un lo siento o un hola, las sonrisas iban y venían.. de esas ke no cuesta trabajo esbozar, son un reflejo automático de una pregunta educada "cómo estás?", alguien dijo una vez que la pregunta adecuada sería "cómo te sientes?", es mucho más honesta, pero difícil de contestar, no implica el tiempo común, requieres un esfuerzo por organizar tus ideas y el valor para afrontar lo ke hay en tu interior...
La respuesta podría ser fácil cuando todo está bien, pero no era mi caso, prefería esas sonrisas, que si bien, no eran falsas, tampoco reflejaban el verdadero sentimiento en mí, quizá tampoco en ellos, simplemente te permitía seguir con la rutina. De vez en cuando, un flash, un segundo, daba a mi mente un espacio para pensar, casi como si se abriera paso a empujones y gritara agitando los brazos "aquí estoy!, esta vez tendrás que pensar" y era un segundo kizá, pero el segundo más doloroso ke amenazaba con derrumbarme y dejarme caer, era como si toda mi fé se esfumara de repente, y esas escenas en los videos de mtv en que una canción triste, lastimera, casi imposible de soportar, hace necesario incluír escenas donde el protagonista golpea todo, tira cuadros, lámparas, llueve afuera y él sólo se tira a llorar, se resbala hasta el suelo, recargado contra la pared, con las manos en la cara, o tirando un poco el cabello.

Es algo que siempre he querido hacer, en esos momentos de locura y dolor en los que deseas estar bajo la lluvia y con música fuerte k opaque los gritos que quieres exhalar, simplemente xk es un escenario muxo más ideal que el real, simplemente para justificar de algún modo tu tristeza y darle un sentido más estético, una imagen estilizada de tus sentimientos.
Aún no sé si de verdad ha pasado la crisis, no sé si estoy bien o continúo caminando de prisa, sin voltear atrás más que para asegurarme que nadie me siga, o quizá con la esperanza de ver que la persona indicada está detrás, simplemente me obligo a caminar, repasando mentalmente un plan perfecto trazado para seguir con mi vida, pensando en un futuro sin riesgos, un futuro que requiere que haga una lista de mis obligaciones que me harán ser como otros, una persona normal que no se estanque en un pasado borroso que no deja de doler.
La culpa se mezcla con un manojo de justificaciones y pretextos, que si bien, son ciertos, no dejan de girar en mi mente con la firme idea de que yo los creé, sólo para no admitir que la culpa fue mía, que mis errores no fueron resultado de unas serie de circunstancias, de catastróficas desdichas (como diría el título de una serie de libros que un día leí), no... Mientras más lo pienso, más dudas tengo, más me atormenta la incertidumbre de estar haciendo todo mal, de que la gran escapatoria que planeé para salir victoriosa de esta contienda, no sea más que una farsa que me permita seguir flotando, seguir caminando sin ver, con manchones a mi alrededor de la gente que un día estuvo, la que se detuvo a mirarme, o la que se esfuerza por seguirme el paso, conformándose con creer que ese segundo en que chocamos dejó algo más que un hola, o un adiós.
No sé qué pensar, ni siquiera sé si quiero hacerlo, el pasado ya dolió bastante como para que ese intruso en mi mente me gane más tiempo!!, ya le di su segundo para hacerme reflexionar, no obtendrá más de mí!, ya estuvo un segundo, y fue un segundo largo y doloroso, ya lo pensé ok??, ya lo pensé y no quiero volver a hacerlo, las respuestas o posibles sugerencias se arremolinan en mí, como si ese extraño continuara gritando y saltando, agitando los brazos, riéndose un poco de mí, como si canturreara una burla de que logró su objetivo... porque lo hizo, logró quitar mi armadura para sacar las heridas que aún no sanan... que poco a poco han dejado de estar tan brutalmente expuestas para transformarse en algo un poco más discreto... pero que con el tiempo, sé que dejarán cicatriz... el eterno recordatorio de que algo no estuvo bien, y que quizá jamás lo esté...
Ya basta extraño, pareciera que ese segundo que te di lo has estirado, es cuando te empujo a salir, te vas de mi mente, me cuesta un poco sacudirme las ideas, es como cuando por un momento pierdes la conciencia y no sabes qué te distrajo, sólo sabes que no era importante, sacudes la cabeza, sonríes y sigues tu camino, ese camino sin destino, sólo con la frase en tu mente que te susurra que sigas caminando... no hay más qué decir... sólo sigue caminando.

Diez y siete de junio del dos mil ocho

Irresistible

Nuevamente estoy aquí, tú me inspiraste a tratar de descifrar lo que hay en mí con palabras.
Ayer todo fue perfecto, en un sentido más literal de lo ordinario, no como cuando empleas la frase como una forma de definir un espacio temporal carente de fecha, pero que sabes que antecede tu realidad… No, en este caso me refiero literalmente a que “ayer” todo fue perfecto.

Llegué con la firme convicción de que por el simple hecho de verte, mi día sería alegre, es eso que no logro definir, cuando te pienso y analizo mi fascinación hacia ti, aún no comprendo si es que quise quererte o el conjunto de lo que eres lo provocó en mí.

Es gracioso como una parte de mí se aferra a la loca idea de que también tú puedes quererme, que quizá sólo necesitas tiempo para comprobar que puede funcionar, y sin embargo al mismo tiempo me siento estúpida porque sé que en el fondo hay suficientes motivos para que te saque de mi mente y me convenza casi con loca desesperación de que no vale la pena.

Alguien como tú: súper coqueto, un poco vanidoso y hasta cierto punto hablador; qué puedo ver en esto?, quizá es la forma en que hablas cuando saltas de un tema a otro, hilando las ideas tan forzadamente y al mismo tiempo con increíble facilidad; pareciera casi como un juego que sólo tú entiendes, donde tu mirada refleja la presión que tú mismo ejerces en tu interior para decir tanto sin permitir nada, es casi un complot contra mi entendimiento, como si una ola de ideas se pelearan por salir, empujándose, abriéndose paso a codazos entre ellas para salir por tus labios, que sonríen traviesos, aparentando indiferencia, con temas que van desde lo que hiciste en el día, o por qué alguien está loco… puedes llegar incluso a discutir temas de trascendencia social, pero siempre lo bastante astuto para bombardearme de información y preguntas que en realidad son una telaraña de oraciones para que no indague en ti, me dices tanto y al mismo tiempo no dices nada.

Casi puedo escuchar tu voz, y esa risa sencilla que me fascina, la forma en que haces un comentario, luego lo anulas al afirmar que es una broma, y me dejas con la duda que me corroe y me inquieta, pero con esa sonrisa coqueta y esa mirada de locura y un poco de picardía que me hacen olvidar el tema.

Es casi como que te sabes irresistible ante mí…

junio del dos mil oxo

sábado, 9 de enero de 2010

circle

Hace tanto que no estaba aquí, sin un espacio en mi mente para pensar, al menos no uno destinado a ello, al menos no uno que me permitiera sentir de verdad. Es como siempre, como esos momentos que sabes que un día llegarán, y te da miedo, y te aterras, y tu corazón se acelera; sientes un sudor frío en las manos, y comienzas a sentirte inquieto; es una mezcla de emociones que no terminas por entender; pareciera que lo tienes todo bajo control, que tienes la respuesta exacta, o tan siquiera puedes predecir lo que pasará a continuación.

Sin embargo no es suficiente, contemplo el día pasar y trato de calmarme, es como si me dividiera en dos: la pequeña niña inquieta que no sabe estarse en paz, que tiene que husmear aquí y allá, escarbando en todas partes queriendo saberlo todo, preguntándose qué es lo que sucede y por qué pasa así; por otro lado está la mujer madura, que la mira con un poco de ternura y un poco de preocupación, porque sabe qu encontrará algo que quizá le haga daño, que en su inocencia pase por alto y termine lastimada, herida, destrozada; es raro, quiero detenerla y decirle que está todo bien!, que no busque más, que se conforme con saber que la vida es sabia, que todo pasa por algo y todo estará bien; pero a veces me gana, es como si hiciera un berrinche y se empeñara en conocer cada pieza del rompecabezas, también puede ser que me conquiste con su sonrisa y con sus esperanzas de un mundo mejor.

No lo sé, a veces sólo trato de estar tranquila, de comenzar a ordenar las cosas, poco a poco, de encontrar la manera de darle un nuevo sentido cuando todo parece perdido; y aquí vamos de nuevo, aceptando la derrota, con la cabeza no tan en alto y los ojos no tan abiertos, aún no he recibido el golpe final, sé que dolerá y no sé si estoy lista; prefiero andar con cuidado... espera un poco, no te acerques tanto que duele y puedo sentir que pronto estaré rendida y no sé si pueda escapar. A veces todo amenza con volverme loca, mi razón se mantiene apenas en un hilo, cuelga en tus manos y tú te ríes un poco, con esa locura en la mirada y esa triste sonrisa que refleja que ni tú sabes qué esperar.

Esta vez estoy asustada, asustada en verdad. Trato de hilar las cosas, de comprender, de ver más allá de todo, esta vez las fuerzas me fallan y no sé si pueda aguantar; dice un escritor famoso que con el tiempo uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale; pero seguramente nunca enfrentó esto; seguramente no estuvo al borde de la razón, nunca sintió que todas sus ideas, que todas sus ilusiones y sus esperanzas se rompieran en mil pedazos, y sólo dejaran un corazón vacío, con el eterno eco en recuerdo de que un día latió... y me asusta tanto sentir ese frío interno, que a veces pareciera que me consume, y a veces pareciera que es tan natural, que amenaza con quedarse y no volver a latir más.

Hay días que me permiten echar un vistazo a lo que podría ser, y da miedo; sentirse tan acostumbrada a ese espacio donde no hay nada, no hay dolor, no hay sufrimiento, no hay nada. Tampoco hay emoción alguna, y pareciera que sonrío por casualidad, en respuesta automática a algún convencionalismo social, viendo pasar la vida por mi lado sin siquiera deteneme a pensar, actuando por impulso, por costumbre, por esa fuerza invisible que sólo te empuja lo suficiente para avanzar...