Y sentada ahí, en el asiento del copiloto me niego a seguirlo haciendo, a mirarte sin verte ahí, tan perfecto en mi vida... pareciera que hubieras estado siempre en ella.
Contemplando mi foto particular, esa composición perfecta, sin reglas, sin premeditación... se captó el momento!!, simplemente todo se coordinó para congelar ese instante, en una serie de imágenes k no logro sacar de mi mente; es como si el tiempo no marcara nada más que el ahora y fluyera en cámara lenta. La luz llenando el espacio, iluminando un poco tu cabello, y tus ojos brillando, concentrado en el tráfico, con las manos en el volante.
Me declaro superficial, y agradezco al cielo que seas un conductor tan responsable, para mantener la mirada al frente, y permitirme observarte libremente, sin preocuparme porque me sorprenda, descubierta de estar absorta en tí... en cómo tus brazos un poco bronceados se ven tan sexys cuando cambias de velocidad, o la forma en que el cinturón de seguridad me obliga a pensar en lo bien que te lucen las camisas; por no mencionar por supuesto lo importante de esos jeans que se te pegan a los muslos mientras pisas el acelerador...
Aunque, debo admitir que no hay nada mejor que esas notas musicales que llegan directo al corazón, cuando alguna tontería que digo o hago te hace reír; la manera en que imitas al conejito de haiiiawatha cuando un pekeño amarillo se cruza en el camino y me pegas antes que yo a tí... sentir tu mano tomando la mía, o un pekeño lick en la mejilla.
El te amo se queda corto, tal vez sea más acertado un te siento, te veo, te llevo en mí.
una cincuenta y uno am
treinta de junio del dos mil diez
