y tú eres más como fuego… esa encantadora dualidad con la que te muestras ante mí que a veces me confunde… que en tu esencia tranquila te puedes manifestar, de tantas muchas formas que ya no sé interpretar… te veo azul, brillante, hipnotizante, con ese vaivén apacible, como el círculo azul que suelo ver al cocinar… no eres luz de vela, pero aún así danzas, a un ritmo constante, conocido ya, confiable, predecible…
es como si pudiera saber cómo actuarás, y me dieras el poder de apagarte, de encenderte, con sólo tocarte, mirarte, oírte… y no sé si te divierte aún más, o ni tú lo notas, pero dejas escapar ese tinte naranja, el mismo que se quema, que intoxica, que se muestra rebelde e impredecible.
Y eres fuego de noche, cuando todo está oscuro, tan oscuro que no puedes ver que hay delante, apareces cálido y sorprendente; sacas de la rutina, rompes con paradigmas. Protagonista invisible en el día… esperas paciente el momento de entrar en escena, dejas que otros continúen con su trillada obra, contemplándolo todo; armando un rompecabezas mental que no termino de entender… creas el diseño perfecto para este desenlace teatral…
Tal vez soy luz de vela, o una cascada… danzarina, estruendosa, inquieta, destructora; al igual que tú, luz naranja de fuego azul… te presentas irreverente, desafiante… sé que puedes dañar… me enseñas flashazos de lo que podría ser… caótico, violento, irascible… y al mismo tiempo me dejas ser yo quien te domine. Tan diferentes y tan parecidos, capaces de calmar el alma con una caricia… de robar lágrimas de impotencia… y al final, lo que me atrapa es ver tus puños apretados contra el volante, con el corazón un poco herido, con la decisión visible en tu rostro… y en tres segundos, me sacas una sonrisa… imposible seguir disgustada cuando sé que tienes esa mirada aún si no volteo a verla, con una súplica de tregua… me matas de ternura, y no quiero que lo sepas, me desarmas y no queda más que ser tuya
Una con doce minutos de la madrugada
Seis de abril del dos mil diez
viernes, 9 de abril de 2010
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Me mostraste la magia de tu esencia, la luz cálida y brillante que danza, hace tiempo decidí mojarme por completo, ni techo ni paraguas, solo recibir la lluvia, es dejarme sentir como cae y se esparce, donde se puede respirar un aire ligero y tranquilo.
ResponderEliminarEl bosque de neblina y estrellas, de pinos y lagos se lleno de música, surgió como una tonada tranquila en el centro hasta extenderse por todo el lugar.
Diste pincelazos entre árboles, lo has llenado de tu conjunto de colores, formas y olores. Y ahora inmerso en sentimientos, le otorgas una mejor vista, porque parte de esto es lo trillado pero verdadero, abriste mis ojos para percibir de otra forma lo que antes era sonido y mezclas, que pudiste quitar con una sencillez asombrosa, sin darte cuenta puedo asegurarte, la capa que existía.
Como entenderte, no quiero intentarlo, pero es adictivo el tratar de descifrar el que para mi puede ser una gran maraña, para ti, un solo hilo sin nudo, así, nada más, y esos tus detalles encantadores que tienes... que si te pintas en el carro, o cargas con tacones, o te escondes detrás de mí para evitar una mirada incómoda. Es casi como si supieras que hacer para seguir con la lluvia intensa del bosque, y eso escribo, en realidad puede ser, que sepas todo eso y abras más la llave del cielo.
Extremos que tienes, con toque de volcán y lo suave de tus labios, de tu mirada que aunque intentes erupción no sacas de ternura, de reflejo de tu alma. Despreocupada de la vida y tan intensa en vivirla, llegaste, no advertiste, nunca lo quise así, te digo ahora, que me encuentro enamorado de ti, de tu ser hermoso y tu esencia, de los detalles que agregas día con día, de las vueltas que das, la música que pones, tus enojos que no entiendo muchas veces, el café y el helado… la parte blanca y negra que me has mostrado, con su escala de gris, permite corazón que mi esencia conozca más a la tuya, a tu lado.
Luv ya sweet music inside my soul...
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