sábado, 24 de septiembre de 2011

Cuatro setenta y nueve

Es increíble como un número puede darte fe y esperanza o puede romper tu corazón en pedazos. Nunca creí que de la R a la S hubiera tanta distancia, no se requiere decir nada para entender y sin embargo pareciera algo sin importancia.

A veces pienso que tienes razón, que volar es la única opción. Te preocupa que ese borrón azul se vaya tan lejos que no vuelva, irónicamente es lo mismo que contiene mi respiración, que detiene los latidos por momentos… es sólo un paseo, ver nuevos horizontes, quizá eso sirva, elevarse tanto que todo parezca nada desde el cielo. ¿Los problemas también se disuelven?, espero que solo puedas ver esa esencia luminosa que te indica el camino a casa.

Espero que al sentir el viento entre tus alas no ansíes demasiado la brisa de libertad, recuerda que hay un hilo invisible que nos ata, que me permite sentir tu ritmo, tus vibraciones, que me mantiene contigo. Ojalá no lo cortes, es tan sutil y tan suave que con un fuerte aleteo podrías perderlo. No lo cortes.

Quiero que veas el mundo con tus ojos de niño, que disfrutes los regalos del campo y la lluvia, las maravillas de las ciudades, pero lo que más quiero es que recuerdes que hay alguien que te espera y que quiere verlo contigo.

No hay mucho por hacer, sólo espero que ese hilo de luz que nos une sea suficiente para que recuerdes el camino a casa, mientras yo sigo esperando en mi mundo morado esa luz azul que me conforta.

Tres quince pm
Veinticuatro de septiembre del dos mil once

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